devuélveme al camino del sur,
al país de la niñez
donde uno y uno sumaban tres.
joaquín sabina
me desperté temprano, me duché y vestí y acicalé, y salí para mi clase de etnomusicología. nieve, nieve y más nieve. en las veredas, árboles con ramas congeladas, cristalinas. mucha gente en la parada del bus con cara de pocos amigos. yo tuve más suerte y no esperé ni treinta segundos: apenas estuve en la esquina pasó el 71d para llevarme de shadyside a oakland. llegué quince minutos tarde al music building sin embargo, pues un trayecto de diez minutos se alargó a casi el triple, por la lentitud de un tráfico razonablemente miedoso. tudo bem: el profesor apareció incluso después que yo.
primero discutimos sobre las lecturas, pero parecía obvio que todo el mundo estaba esperando las exposiciones sobre música con música de verdad. buena música por cierto, pero un pelín demasiado predecible para mi gusto, en plan: el nigeriano puso hip-hop nigeriano, el indio puso pop tipo bollywood, el taiwanés puso rock taiwanés, la afroamericana puso hip-hop clásico, el profesor puso algo del ¿pop? indonesio que está estudiando... yo empecé mi presentación diciendo que, como para mí la música tiene mucho que ver con la nostalgia y como llevo ya más de diez años fuera del ecuador, quería tocar un tema que no sólo me encanta, sino que asocio invariable e inevitablemente con mi país, con mi infancia, con mi gente, en especial con mis viejos, y más en concreto con mi padre. de hecho llegué a afirmar que, siempre que la escucho, la canción "me transporta al ecuador", por lo que estoy convencido de que todos se imaginaron que iba a poner, qué sé yo, algo como "el cóndor pasa" (que es una pieza que se disputan perú y bolivia pero qué más da). se sorprendieron, desde luego, al descubrir que mi tonada folclórica ecuatoriana no era sino "in my life". lo interesante del caso es que, en efecto, los beatles son el grupo favorito de mis veteranos, y si los tengo tan conectados con mi infancia esto se debe a las mil y una veces que escuché junto a los dos el cassette en que habían reunido sus canciones preferidas... pero entre ellas no se hallaba "in my life". aparentemente, aquel tema entró en mi vida más bien a principios de la adolescencia, a través del telefilme
letting go, donde john ritter (el inolvidable jack de
three's company) llora a mares cada vez que lo oye porque le recuerda a su mujer recién fallecida. pues bien, ya en el centro mundial del capitalismo y con un puñado de dólares, por fin, en mis pobres bolsillos, no pude resistir la tentación de comprar dicha peli en dvd... sólo para descubrir que la versión de "in my life" que suena allí no es la de los beatles, seguramente muy cara para una producción más bien modesta, sino la de unos vulgares imitadores. otro dato respecto a "in my life" es que su letra, bastante sencilla todo hay que decirlo, fue de las primeras que recuerdo haber sido capaz de entender en inglés, de oído, directamente, sin leer al mismo tiempo, allá por los catorce años quizá. en cualquier caso queda claro que la canción no tiene nada que ver con mi infancia ni con mi padre y, sin embargo, yo no puedo evitar la conexión apenas empiezan su muy reconocible melodía y su muy melancólica letra.

no hubo tiempo para presentar la segunda selección: "el reino del revés". una pena, puesto que yo había planeado todo como una especie de díptico en que, si el primer tema representaba a mi progenitor, el segundo se refería a la autora de mis días. porque, como creo que alguna vez ya conté en este humilde blog, cuando muchos años después de concluida mi niñez la tecnología lo permitió y mi primo rómulo no sólo se bajó las canciones infantiles de maría elena walsh sino que, además, me regaló una copia, descubrí con asombro que las versiones de esas canciones infantiles que yo recordaba y extrañaba no eran las de la propia cantautora, sino las de mi santa madre entonándolas con mi ñaño y un servidor como coristas de lujo en los largos y entrañables viajes familiares por carro a quito, a cuenca, a loja, qué sé yo. otro engaño de la memoria, en fin, y es que la memoria es muy mentirosa pero, a la vez, es después de todo la que decide quiénes somos. yo soy fan de los beatles, no tanto de maría elena, y soy más que cualquier otra cosa fan de mi padre y de mi madre.
música,
beatles,
maría elena walsh,
nostalgia
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